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Passivhaus Y Celulosa: Un Buen Equipo

Passivhaus y celulosa: un buen equipo

¿Qué es el estándar Passivhaus? Diversos análisis realizados por la Unión Europea determinan que, para mantener un nivel de vida aceptable, el gasto energético de un hogar no debería superar el 5% de los ingresos de sus habitantes.

Pero sabemos que, por desgracia, en España esto no es así en la mayoría de casos. De hecho, un 3% de los hogares españoles destina más del 20% de sus ingresos a pagar la energía que consume, según datos de la Asociación de Ciencias ambientales.

La pobreza energética es un problema grave que se tiene que resolver en un futuro inmediato y, por ello, hay iniciativas que intentan hacer que las necesidades energéticas de la ciudadanía sean mínimas. La construcción de casas y edificios eficientes es la principal.

En este sentido, uno de los estándares que asegura que una edificación es de consumo casi nulo es el Passivhaus, desarrollado en Alemania durante los años 80. Las construcciones realizadas bajo sus criterios reducen hasta un 90% la demanda de calefacción y refrigeración respecto a una convencional, con lo cual el impacto en la economía de las familias y en el medio ambiente es muy bajo. ¿Y cómo se consigue esto?

El estándar Passivhaus puede reducir hasta en un 90% el gasto energético

A través de técnicas pasivas como la reducción de la superficie en contacto con el exterior, una orientación correcta de las ventanas, la eliminación de puentes térmicos, el uso de materiales de altas prestaciones o la ventilación mecánica con recuperador de calor.

Y, por supuesto, un buen aislamiento que impida que la temperatura interior se mantenga estable. La celulosa es ideal para este propósito, un aislante natural de baja huella ecológica para su fabricación y que se adapta a los diferentes espacios que hay que rellenar, no propaga llama en caso de incendio, es de muy fácil aplicación y tiene el valor añadido de aislar también acústicamente.

La aplicación de los criterios Passivhaus no tiene por qué suponer un gran gasto. De hecho, si se aplican en una construcción desde el principio, el coste será el mismo que el de cualquier otra. En el caso de las viviendas ya construidas, no se podrá conseguir la certificación Passivhaus, pero sí se podrá mejorar sensiblemente el aislamiento (la celulosa insuflada vuelve a ser la opción ideal) y, por lo tanto, reducir el dinero que gastamos en energía.

Si eres arquitecto y estás trabajando en un proyecto Passivhaus o similar, puedes contar con Aistercel para la aplicación del aislamiento térmico con celulosa.

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