Etiqueta energetica edificios

Los datos son abrumadores. El 80% de los edificios en España son muy deficientes energéticamente, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Eso significa que la mayoría tienen la letra E en la escala de emisiones de CO2 que va desde la A (muy eficiente) hasta la G (menos eficiente). Eso, si tienen ese certificado. La etiqueta energética que califica la eficiencia de los edificios es obligatoria en España para vender o alquilar una vivienda desde el año 2013. En nuestro país, la mayor parte del parque de edificios es anterior a ese año, por lo que tienen una calificación energética excesivamente baja. Además, existe un amplio parque de inmuebles que tienen más de 50 años, así que se construyeron sin ningún tipo de criterio de eficiencia energética.

Bienvenidos al PREE

Para solventar esta problemática medioambiental, el gobierno ha puesto en marcha el Programa para la Rehabilitación Energética de los Edificios (PREE).

Hasta el 31 de julio se pueden solicitar ayudas a proyectos superiores a 10.000 euros para edificios anteriores al 2007 y con otras condiciones que te explicamos aquí.

Entre los objetivos del PREE se contempla el que los edificios obtengan la letra A de máxima eficiencia energética o que al menos aumenten esa clasificación.

Pero, ¿cómo se calcula esa escala? ¿Cuáles son los criterios para su cálculo?

La calificación energética de las viviendas se calcula según el consumo de energía necesario para satisfacer la demanda energética del edificio durante un año.

Estamos hablando de la energía consumida en calefacción, refrigeración, ventilación, producción de agua caliente sanitaria e iluminación.

Por ello, los indicadores principales de esta calificación son dos:

  • Las emisiones anuales de CO2/kg/m2.
  • El consumo anual de energía no renovable calculado en kwh/m2.

Lo mejor, el aislamiento térmico

Para conseguir la mejora de esos indicadores y, por tanto, subir en la escala de la calificación energética, es básico obtener un buen aislamiento térmico.

Es decir, hay que tener muy en cuenta la envolvente térmica de las ventanas y los cerramientos del edificio, la cual separa el exterior del interior.

Para ello, un factor clave son las cajas de persianas, lugares de elevada transmisión térmica y, por ende, de pérdida de eficiencia energética (y dinero).

Además, hay que tener en cuenta que hasta el 35% del calor generado en un hogar al año se pierde por paredes y cubiertas mal aisladas.

Con un buen aislamiento térmico, como el insuflado de celulosa, se pueden solventar todas estas problemáticas, además de evitar otras como humedades, condensación, manchas u hongos.

No lo dudes más y ponte en contacto con nosotros para hacer de tu casa un lugar más eficiente y confortable a la vez.