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¿Estás perdiendo dinero? Haz la prueba del mechero…

Aislar paredes celulosa, aislar paredes celulosa, aislar paredes celulosa… Como un mantra se repetirán esas palabras en cuanto acerques a cualquier enchufe de tu casa un mechero, una cerilla, una pluma… Si se mueve, estás definitivamente perdiendo dinero, perdón, energía… mucha energía…

Al fin y al cabo, es lo mismo. Evitar esas corrientes en el interior de la cámara de aire de vuestras paredes es lo que se consigue insuflando celulosa. Al rellenarlas con el aislante se convierten en muros térmicos, algo que no sólo se traduce en un ahorro del 40% en las facturas, sino también en mejor calidad de vida.

Fernando lo hizo. Decidió seguir el consejo de familiares y vecinos que ya habían probado nuestra receta: En un solo día, sin apenas obra, protección natural y segura contra el frío, el calor y el ruido.  Y es que el silencio es lo primero que se aprecia cuando hemos acabado, no es la primera vez que nos lo dicen…

Aislar paredes celulosa para vivir mejor:

Mejorar el aislamiento térmico de tu vivienda, local o negocio es una decisión inteligente independientemente del material que escojas. Además es rentable: A largo plazo, tanto o más que un plan de pensiones. Claro que hay materiales y materiales. Aistercel sólo utiliza celulosa certificada y homologada Isocell, como ya os hemos explicado con anterioridad.

Un aislante natural, con altos valores de absorción acústica, procedente de papel de periódico reciclado y tratado con sales bóricas, algo que le aporta propiedades antifúngicas. Al ser derivado de la madera, su capacidad para regular la humedad ambiental sin perder propiedades provocará un ambiente mucho más saludable para tu familia, amigos o clientes.

La celulosa, por ser un aislante natural, presenta una huella ecológica mínima en su fabricación y entra dentro de los materiales aislantes utilizados en proyectos de rehabilitación o construcción sostenible.

Así que no dudes más y contacta con nosotros. Te sorprenderá no sólo que sea más barato de lo que piensas, sino que sus efectos a corto, medio y largo plazo serán más positivos de lo que puedas imaginar. Haz la prueba del mechero y recuerda: si la llama se mueve, estás perdiendo energía… ¿o era dinero?

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